Hablamos de denuncias de alto calibre, que van desde
amenazas, extorsiones, actos de corrupción, hasta la vinculación con el
asesinato de opositores políticos.
A propósito de las elecciones regionales y
municipales de octubre próximo, la situación de ingobernabilidad en
varias regiones del país se torna preocupante por las graves acusaciones
en los que se ven envueltos los Presidentes Regionales. Hablamos de
denuncias de alto calibre, que van desde amenazas, extorsiones, actos de
corrupción, hasta la vinculación con el asesinato de opositores
políticos. A continuación, un mapa de los casos más graves.
ELABORACIÓN propia otramirada
¿Cómo
se llegó a este descomunal grado de corrupción en las regiones? Una
explicación sería la existencia de cierta complicidad del infractor con
las más altas esferas del poder político y la debilidad de las
instituciones de control. Ya sea como inacción del Ministerio Público o
el archivamiento de investigaciones en el Congreso, la corrupción se
mantiene y acrecienta en la impunidad. Sumado a ello, se tiene una
prensa local amenazada y perseguida. El miedo a perder la vida obstruye
cualquier posibilidad de investigación y denuncia.
Así, los peruanos de dichas regiones se ven inmersos entre dos
inseguridades. Por un lado, la inseguridad ciudadana que campea sobre
todo en los barrios más humildes y, por otro, la debilidad institucional
y una creciente complicidad entre el dinero sucio y las autoridades
elegidas por el voto popular. Parece ser que el dinamismo económico de
estas zonas del país se ha convertido en una maldición más que una
bendición para su desarrollo. ¿Este es el fututo que nos espera? ¿Una
convivencia entre dos formas de ilegalidad?
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