Nueva alianza periodística de América Latina
ALiados: Nace red de medios digitales independientes
Publicado: 18.06.2013

La red, cuyos medios suman millones de lectores y una amplia presencia en sectores clave de la opinión publica de sus países, apostará por buscar nuevas vías de sostenibilidad que permitan afianzar el nuevo periodismo que ya se practica en estos medios y que le ha valido reconocimientos dentro y fuera de sus países. Se trata de periodistas y medios cuyo trabajo se ha proyectado a todo el mundo hispanoparlante por su calidad y que venían desde hacía años explorando distintas vías de cooperación para ampliar el radio y el impacto de sus investigaciones.
Al encuentro asistieron periodistas con larga trayectoria en medios tradicionales y quienes, desde hace algunos años, apostaron por el mundo digital y por la libertad que ofrece. “Nosotros expresamos nuestra común voluntad de asociarnos en una organización que busque contribuir a la sostenibilidad y mejor desarrollo de sus miembros”, plantea el documento firmado por: Natalia Viana (Agencia Pública), Daniel Moreno (Animal Político), Mónica González (CIPER), Carlos Fernando Chamorro (Confidencial), Carlos Dada (El Faro), Graciela Mochkofsky y Gabriel Pasquini (el puercoespín), Gustavo Gorriti (IDL-Reporteros), Juanita León (La Silla Vacía), Martín Rodríguez Pellecer (Plaza Pública) y Patricio Fernández (The Clinic).
El acuerdo también subraya que a estos medios los une, antes que nada, una forma de entender el periodismo: “nos identifican los más altos estándares de calidad profesional, la transparencia de procedimientos, la independencia de criterio respecto de poderes políticos y económicos, y la rigurosidad fáctica” con que informamos sobre realidades de América Latina y el mundo, “de un modo en que no lo hacen los medios tradicionales de la región”.
“Aliados a la vanguardia tecnológica y fortalecidos por la cooperación mutua con la que aquí nos comprometemos, confiamos en ampliar aún más el impacto y la influencia que nuestro trabajo ya tiene en vastos e importantes sectores de la opinión pública latinoamericana”.
Los medios firmantes son:










Declaración de Al Maitén
15 de junio de 2013Nosotros, medios periodísticos reunidos en la ciudad de Buenos Aires el 15 de junio de 2013, expresamos nuestra común voluntad de asociarnos en una organización que busque contribuir a la sostenibilidad y mejor desarrollo de sus miembros, que se identifican con los más altos estándares de calidad profesional, la transparencia de procedimientos, la independencia de criterio respecto de poderes políticos y económicos, y la rigurosidad fáctica con que informan sobre realidades de América Latina y el mundo de un modo en que no lo hacen los medios tradicionales de la región.
Aliados a la vanguardia tecnológica y fortalecidos por la cooperación mutua con la que aquí nos comprometemos, confiamos en ampliar aún más el impacto y la influencia que nuestro trabajo ya tiene en vastos e importantes sectores de la opinión pública latinoamericana.
Firman:
Daniel Moreno (Animal Político, México) – Natalia Viana (Agencia Pública, Brasil) – Mónica González (Ciper, Chile) – Patricio Fernández (The Clinic, Chile) – Carlos F. Chamorro (Confidencial, Nicaragua) – Carlos Dada (El Faro, El Salvador) – Gustavo Gorriti (IDL-Reporteros, Perú) – Juanita León (La Silla Vacía, Colombia) – Martín Rodríguez Pellecer (Plaza Pública, Guatemala) – Gabriel Pasquini (El Puercoespín, Argentina) .

Los
representantes de los medios de la nueva red: Martín Rodríguez Pellecer
(Plaza Pública, Guatemala); Gustavo Gorriti (IDL-Reporteros, Perú);
Graciela Mochkofsky y Gabriel Pasquini (El Puercoespín, Argentina);
Daniel Moreno (Animal Político, México); Mónica González (Ciper, Chile);
Carlos Dada (El Faro, El Salvador); Patricio Fernández (The Clinic,
Chile); Juanita León (La Silla Vacía, Colombia) y Natalia Viana (Agencia
Pública, Brasil).
Sexo Sentido
Síndrome del hombre casado
Algunos tienen la creencia errónea de que como ya están casados y/o juntados, no existe la posibilidad de que los abandonen

En términos generales, el noviazgo es el mejor momento de la relación: No hay responsabilidades, ni cuentas, ni grandes preocupaciones. Estamos enamorados y lo único que hacemos es hacer visita y divertirnos juntos.
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Sexo Sentido
Síndrome del hombre casado
Algunos tienen la creencia errónea de que como ya están casados y/o juntados, no existe la posibilidad de que los abandonen

En términos generales, el noviazgo es el mejor momento de la relación: No hay responsabilidades, ni cuentas, ni grandes preocupaciones. Estamos enamorados y lo único que hacemos es hacer visita y divertirnos juntos.
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Sexo Sentido
Síndrome del hombre casado
Algunos tienen la creencia errónea de que como ya están casados y/o juntados, no existe la posibilidad de que los abandonen

En términos generales, el noviazgo es el mejor momento de la relación: No hay responsabilidades, ni cuentas, ni grandes preocupaciones. Estamos enamorados y lo único que hacemos es hacer visita y divertirnos juntos.
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Sexo Sentido
Síndrome del hombre casado
Algunos tienen la creencia errónea de que como ya están casados y/o juntados, no existe la posibilidad de que los abandonen

En términos generales, el noviazgo es el mejor momento de la relación: No hay responsabilidades, ni cuentas, ni grandes preocupaciones. Estamos enamorados y lo único que hacemos es hacer visita y divertirnos juntos.
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
Si las cosas van bien, generalmente la cosa se pone seria y nos unimos más formalmente, ya sea en matrimonio formal o en unión de hecho. El cambio de estatus, nos hace cambiar nuestra percepción de nuestro rol en la relación de pareja, ya no me comporto como la novia o el novio, sino como la esposa o el marido.
En el caso de los hombres, este cambio incluye una serie de comportamientos característicos de esta nueva etapa, que me gusta llamar el Síndrome del Hombre Casado o SHC. El SHC se diagnostica cuando el hombre:
Deja de cuidar su apariencia y sus modales: Es decir, se suelta con el peso y con los pedos. Es cierto que la mujer también lo hace, pero el hombre tiende a hacerlo más rápido. Mantenernos atractivos y agradables para nuestra pareja juega un papel importante en el deseo sexual y en el gusto general que tenemos el uno por el otro. Estos dos aspectos se cuidan celosamente en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Duerme en exceso cuando está con la pareja: “es que vos me relajas” dicen, como que su pareja fuera un té de tilo. La prueba de que es SHC y no otra cosa es que cuando es el juego de fútbol o la fiesta con los amigos, no les da sueño. Todo el tiempo que pasamos juntos sea durmiendo o echados viendo TV merma el tiempo que tenemos para conectarnos emocionalmente, hablar de nuestras cosas y hacer otras actividades. Esto aburre. Nadie conquista a otra persona durmiendo y viendo TV únicamente. Si se toma el tiempo de hacerlo en el noviazgo, ¿por qué no en el matrimonio?
Se acomoda: deja de esforzarse. ¿Cómo conquisto a la mujer? Con esfuerzo. Habló, la escuchó, la sacó a pasear, a hacer cosas bonitas, la piropeo. Todo esto se acaba cuando el hombre casado se acomoda.
No quiere hablar de problemas: “Todo es reclamo con vos”, “¿para qué vamos a hablar?”. No toma en cuenta las incomodidades de su pareja. No hay que ir detrás de cada queja, pero si tomarlo en cuenta.
El SHC tienen como origen la creencia errónea de que como ya me casé/fui a vivir juntos, ya no tengo que hacer esfuerzo porque el matrimonio es para siempre por tanto no existe la posibilidad de que la persona me deje.
Ésta creencia errónea, nos lleva a dejar de hacer todas las cosas que enamoraron en primer lugar a la persona y entonces surge una sensación de estafa.
El miedo a que toda relación puede acabarse, manejado con sabiduría es de ayuda en este sentido. Este miedo, mal llevado nos lleva a la indiferencia: “si se puede acabar, para que me esfuerzo” y entonces más rápido se va a acabar. Pero desde la sabiduría nos impulsa a cuidar nuestra relación todos los días.
Finalmente, si yo no cuido mi relación y a mi pareja, existe la posibilidad de que alguien más lo haga por mí, ¿Quiero eso? Si no es lo que quiero, entonces ¿Qué me voy a motivar a hacer todos los días, no solo de vez en cuando, para cuidar mi relación?
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