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domingo, 18 de agosto de 2013

Cuando el empresario se vuelve una Magdalena

Los ricos también lloran

Cuando el empresario se vuelve una Magdalena

Publicado: 2013-08-14
Me pone de muy mal humor esta penosa campaña acerca del pesimismo empresarial. Encuestas van y vienen en torno a la terrible desazón que viven los empresarios. La prensa económica hace eco. Pronto volverán a  frenar la economía más de lo que se debería.
Nadie explica esas encuestas. No se sabe cuáles son las preguntas ni quiénes son los que la responden. Tenemos un país que crece a 5 o 6 % al año en plena crisis internacional y sus principales empresarios viven sumidos en el llanto y la desesperación.
Parecen bebés buscando chupón. Dos décadas de crecimiento no han bastado para consolidar su temple. Desesperados claman por un shock de confianza.
No entiendo su falta de perspectiva. Durante los 20 últimos años se ha priorizado la agenda de la gran inversión y ahora se alocan con tanta histeria que convendría echarlos en el diván: ¿A qué se debe este discurso centrado exclusivamente en ellos mismos?
El sector textil y confecciones de exportación viene replanteándose sus mercados desde el año 2008, igual que el sector de la agroindustria. En cinco años no hemos oído sus llantos ni hemos notado mayor rebote de sus penas en la prensa. La mayoría sigue vivo a costa de sudor.
Por su parte, los empresarios dedicados al turismo, las finanzas, la construcción, los centros comerciales lo único que hacen es crecer. Lo mismo que los que desarrollan negocios gastronómicos que no solo crecen aquí sino también en el mundo ¿Son ellos los que están llorando?
Por favor encuestadoras, aclaren quiénes son los empresarios deprimidos. Lo único que puedo pensar es que son empresarios sin conciencia escénica y sin la más mínima resilencia. Chicos que han estado tan engreídos que ahora que las cosas se ponen algo difíciles les entra la pataleta.
Deberían dar un ejemplo de coraje y madurez. Son ellos los que deberían estar desde hace varios años liderando centros de pensamiento para preparar las estrategias y a los líderes que nos ayuden a pasar por los años difíciles.
No lo han hecho y bueno, no se les puede decir nada porque la construcción de un país es un acto voluntario. Pero lo que si se les puede exigir con todas las fuerzas es que no nos frieguen.
Además, desde el 2008 sabemos que se tienen que profundizar reformas y no solo en el Estado. También en las empresas. Y en varios sectores poco de eso se ha hecho ¿Cuánto ha cambiado el sector financiero en el Perú? ¿Cuánto el sector minero?
A pesar de todas las señales que da el mercado y la sociedad acerca de la necesidad de cambio de esos sectores específicos, ellos han invertido poco o nada en renovar sus paradigmas y modelos de negocio.
Han ganado toneladas de dinero y ahora que se mueve un poco el piso ¿se desgarran? Que aguanten, que se envalentonen, que no caigan derrotados antes de tiempo.
En un horizonte de largo plazo el Perú no podría dejar de crecer. Que no sean los grandes empresarios de algunos sectores específicos los nos empiecen a meter cabe.

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