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viernes, 27 de septiembre de 2013

Historia De cómo un hábeas corpus escrito en un trozo de papel higiénico salvó al boliviano Reynaldo Peters, encarcelado en 1972 durante la dictadura de Hugo Banzer.

Un Rollo Jurídico


Reynaldo Peters Arzabe
Reynaldo Peters Arzabe, exdiputado y exministro de trabajo, sosteniendo una réplica facsimilar del original.
Ese día tuvo que privarse del baño. Fue una más de las tantas carencias a las que un prisionero político debía someterse durante una dictadura. Era el 18 de mayo de 1972 y Hugo Banzer llevaba casi nueve meses como presidente de facto de Bolivia. Reynaldo Peters (Oruro, 1950) había sido detenido junto con sus compañeros de clases. Era un dirigente estudiantil y militaba en el Movimiento Nacional Revolucionario. Vale decir que Reynaldo Peters estudiaba derecho y hacía política. Suficientes motivos para encarcelarlo, a criterio de la feroz dictadura que se impuso por aquellos años. Su prisión no tenía ventanas. Tampoco era personal. Peters compartía celda con un puñado de militantes, tan asustados como él. Hacía quince días que no se había cambiado de ropa. Usaba el mismo traje que tenía puesto el día en que lo detuvieron. “Olía a cabra”, recuerda esbozando una sonrisa. Nadie sabía que había sido detenido. Nadie sabía que estaba vivo.
Hasta ese momento, Reynaldo Peters era uno de los tantos prisioneros políticos desaparecidos durante la dictadura boliviana. Cuarenta años después, se sabría que fueron más de 150.
Hasta que un buen día le ofrecieron ropa limpia. La ropa sucia sería entregada a los familiares, como única prueba de que el prisionero seguía con vida. Es entonces que se le ocurrió utilizar la mitad de los dos metros diarios de papel higiénico que le entregaban. Calentó con una vela el repuesto viejo de un bolígrafo. Quebró un fósforo para usar la punta. Fue así que reinventó la escritura, escondió el manifiesto en una de sus medias y esperó que llegue a manos de su esposa. El documento tenía instrucciones específicas. “El hábeas corpus es un reclamo que cualquier ciudadano puede hacer”, recuerda el abogado. “Nadie puede ser injustamente detenido o privado de sus derechos constitucionales”. El trozo de papel higiénico fue pegado en un papel membretado de la corte del distrito. Como domicilio se había consignado la prisión. Solo así fue aceptado por el juez. Eventualmente, una periodista se enteró del hecho. Peters recibió un culatazo de castigo. El resto es historia.
En honor a aquel papel ya amarillento se editó el libro Monumento jurídico del hábeas corpus en papel higiénico (Ana Patricia Kirzner Edelman, Coordinadora-2012). Los dos volúmenes publicados en España convocan a abogados de más de veinte países. También reúne una lista interdisciplinaria de notables que incluye a poetas, narradores, artistas plásticos, intelectuales, tres ex presidentes (el boliviano Eduardo Rodríguez Veltzé, el ecuatoriano Rodrigo Borja Cevallos y el colombiano Eduardo Samper) y hasta al argentino Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nobel de la Paz de 1980.
La obra se presentará en la sede del Colegio de Abogados de Lima este jueves 26 de setiembre a las 6 p.m. Se espera la presencia de algunos de los coautores peruanos, como Domingo García Belaunde, Javier Valle Riestra, Teodoro Hampe Martínez, Raúl Chanamé Orbe, Carolina Loayza Tamayo, Raúl Lozano Merino, Jesús Rivera Oré, Fernando Vidal Ramírez y hasta José Ñique de la Puente. El epicentro de los aplausos será el propio Peters, por supuesto. También los 80 cms. de papel higiénico original, cuidadosamente conservados y preservados lejos de cualquier intentona dictatorial, de esas que siempre cagan a los países. (Carlos Cabanillas)

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