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viernes, 27 de septiembre de 2013

¿CIUDADANOS O BORREGOS?

Democracia significa gobierno del pueblo. Hablar de democracia es hablar del bien común, esto es, del bien de todos, de la comunidad, de la sociedad. Hablar de democracia significa también hablar de un estado de derecho, es decir, como un conjunto de reglas que determinan la conducta para una convivencia ordenada política y socialmente hablando. De un cúmulo de leyes justas que todos respetan, tanto gobernantes como gobernados.
Sin embargo, somos testigos que la democracia, esta democracia, nuestra democracia está en crisis, es decir, está enferma. No existe democracia en su sentido amplio porque no solo es democracia votar cada cierto tiempo. Hablar de crisis es hablar de dificultades, peligros, apuros, ruina, inestabilidad, problemas. Crisis es algo que se parte, se rompe y por tanto debemos analizarla; debe estar sujeta a crítica, a análisis, a reflexión.
Aquí, en esta localidad (lo que es una reproducción de lo que pasa en el país a nivel nacional, regional) vemos como marcha. Muchas veces es imposible afirmar que vivimos bajo una democracia; nosotros hemos dicho, y los hechos lo confirman,  que nos encontramos frente a una cleptocracia (kratos= gobierno, clepto= ladrón), gobierno de los ladrones.
Y esto, se reproduce y amenaza seguir reproduciéndose. A los cleptócratas solo les interesa acceder al gobierno y al poder para enriquecerse. Y esto seguirá así mientras se les permita reproducirse. Por eso, esta crisis social merece nuestra reflexión y nuestro análisis. Si una crisis es un problema, hagamos de esta crisis una oportunidad para criticar, reflexionar, analizar y plantear soluciones para resolver la crisis.
¿Somos ciudadanos o borregos?
Estamos en época preelectoral y vemos como algunos grupos liderados por pretendidos caciques o caudillos, se organizan y realizan ingentes inversiones para capturar el gobierno y el poder. A estos se les conoce porque nunca levantan su voz para criticar o señalar a los corruptos o lo hacen tibiamente, a exigencia de algunos interlocutores, eludiendo ser severos en sus críticas. También vemos a personajes que vienen de la filas de partidos tradicionalmente corruptos (verdaderas escuelas de corrupción), “renuncian” a sus filas para presentarse como “independientes”, pero luego al acceder al gobierno, reclutan como funcionarios a incondicionales y cómplices de sus filas partidarias. Vemos también como, ingenuamente, muchas personas les ayudan en su campaña electoral y votan por ellos, para después quejarse amargamente del latrocinio despiadado de la caja fiscal nacional, regional o municipal.
Esta situación, luego, desconcierta y confunde a la población, cayendo en la pasividad y el desánimo. Estos cleptócratas, no les interesa el desarrollo integral de su localidad (económico, social, cultural, educativo), solo les interesa obras de cemento (y todavía mal hechas, ejemplo “agua para todos”), para esquilmar al erario público. Es más, como su afán es el robo no les importa la contaminación del ambiente, dejan hacer, dejan pasar. Ante esto, son ciegos, mudos y sordos. Hasta justifican y hacen eco de que no hay o no existe contaminación o que esta ya se resolvió, cuando todos sabemos que no es así. No lo han demostrado.
¿Esta situación puede ser eterna? Por supuesto que no. Podrá dilatarse en el tiempo en la medida que los ciudadanos lo permitan. ¿Somos ciudadanos? ¿Ejercemos nuestra ciudadanía? ¿O, somos simples borregos? Eso lo responderá cada uno de nosotros. Un ciudadano sabe que tiene una cuota de poder y que es un miembro del pueblo, y que es éste el que tiene el poder. Porque eso es la democracia, es el gobierno del pueblo. Un ciudadano sabe que tiene derechos que deben ser respetados (no solo derechos políticos, sino también sociales, económicos y muchos otros) y que el bienestar no debe ser para un grupo o una pandilla sino debe ser general, para todos. ¿Al cleptócrata o a la pandilla le interesará los derechos y el bienestar de todos? Claro que no, al cleptócrata y a la pandilla solo le interesa su bolsillo y la de sus compinches, aunque los demás sufran.
Aprendiendo a ejercer nuestra ciudadanía, dejando de ser borregos iremos superando estos males que nos aquejan. Es el momento que los ciudadanos tomen CONCIENCIA  de estos males, que comprendan que solo ORGANIZÁNDOSE y levantando o construyendo un real LIDERAZGO social, al margen de los caudillos o caciques ladrones podrá construirse las condiciones necesarias para que nuestro terruño progrese y no siga postrado como hasta ahora. Y así, nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos tengan futuro.
AMADOR TITO VILLENA

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