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viernes, 21 de febrero de 2014

MANUAL DEL PERFECTO POSTERGADO 


“La postergación es el asesino natural de la actitud”. 
William James.
     Era un pueblo históricamente postergado que la postergación se le metió en el alma y se acostumbró a serlo al punto que sus habitantes pensaban que ello era un asunto normal. No tenían espíritu para nada, por tanto, se olvidaron lo que significaba tener espíritu de lucha. Claro que existían algunas excepciones pero como sabemos una golondrina no hace verano.  


Todos, sin darse cuenta, habían consensuado una suerte de manual del perfecto postergado que aplicaban en sus actos diarios. Confundían al caudillo o cacique con el líder, pensaban que caudillaje o cacicazgo era lo mismo que liderazgo y ahí empezaba su drama. Apenas aparecían prospectos de jerarcas, patrones  o amos se disputaban el honor de lamerles las botas. Se habían olvidado de exigir derechos o defenderlos. La cultura del pedigüeño se había entronizado es por eso que preferían doblar la cerviz por los favores o migajas del dueño, amo o alquilador. La ley del menor esfuerzo se imponía y cuándo no la ley del embudo. 


Acercándose el recambio de autoridades, alcaldes o presidentes regionales,  los amos sabían que, al igual que el pescador lanza la carnada, únicamente tenían que lanzar los mendrugos, prebendas, promesas, lisonjas o limosnas para que aparezcan los voluntarios que les acompañen en la cruzada de confusión, manipulación y captación de votos. Esa era la mejor campaña. Aderezada de perorata, el demagogo, charlatán y mentiroso sienta sus reales porque saben que en tierra de ciegos el tuerto es rey.   


Para ello los aspirantes a mandamases del pueblo cuentan con los mercenarios o sicarios locales de la comunicación, aquellos vagos sempiternos sin valores ni principios, charlatanes de sebos de culebra o engoladores de voz, que dicen o creen saberlo todo, que se venden al mejor postor sin importarles ser una pieza más del engranaje del latrocinio del erario público, del chantaje, de la manipulación, de la mentira, del descaro,  ejemplos vivientes de cómo se degrada paulatinamente un ser humano por un plato de lentejas o un puñado de pesetas, vendiendo y traicionando a su pueblo como Pilatos  traicionó y entregó al Nazareno. Estos putrefactos de espíritu, emanan, hediondos, la pus de la complicidad de la corrupción. Pero como a ti nada de esto te importa, no hagas nada, sigue al pie de la letra tu manual del perfecto postergado y prosigue eligiendo al que te engaña, a los que compran tu voto, tu conciencia, al más incapaz, a los que te robarán postergando como siempre tu felicidad, la de los tuyos y de los que vendrán. 


Sigue como siempre, indolente, que no te importe la contaminación, total sus estragos no lo sufrirás tú sino quienes seguirán después de ti, sigue así, no reclames responsabilidad social, ni derechos ni veles por los intereses de tu pueblo, tus intereses. Que no te importe que los lidercillos de barro que aparecen y que supuestamente te representan te engañen y te utilicen en su provecho. Que no te importe además que, los que provisionalmente te gobiernan, se burlen de tu buena fe, de tu pobreza y de tu ingenuidad. Más bien, apóyalos haciéndote el tonto, no te des cuenta de nada. Aplica tu manual del perfecto postergado. 


Ignora a quienes pretenden que reacciones, que reflexiones, razones y actúes como un ciudadano que conoce y hace respetar sus derechos. No te des cuenta que es el momento de tomar conciencia, que es bueno organizarse y que es necesario la unidad, organización y lucha por tus derechos que la Constitución ampara. Distráete con la fanfarria, el circo y la campaña electoral que se avecina, corre por los regalitos y mendrugos. Déjate engañar. No seas ciudadano. Aplica tu manual del perfecto postergado, y se feliz como aquél marido cornudo vago y sumiso que acepta con resignación su situación porque transitoriamente le llenan la mesa.  
Amador Tito Villena

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