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lunes, 17 de febrero de 2014

La realidad es dura, pero hoy no tenemos dinero porque este fue destinado a proyectos no productivos, advierte Luis Luna.
Toda familia siempre aspira mejorar sus condiciones de vida, tener una  buena casa, usar un carro último modelo, ir a los mejores restaurantes, asistir a los espectáculos más promocionados, darles una buena educación a los hijos y tener dinero para gastarlo en lo que les plazca. Sin embargo, no todos tenemos la suficiente capacidad económica para vivir como queramos, debemos adecuarnos a lo que nos permite nuestra remuneración familiar. Es decir, gastamos dinero en función a nuestros ingresos. La prioridad familiar del gasto está orientada a financiar nuestro estilo de vida; luego, de tener todavía dinero, lo destinamos a la inversión o actividades banales. Una inversión nos da la posibilidad de recuperar el dinero y obtener ganancias; gastar en una actividad banal como es una  fiesta, diversión, etc., sabemos que no tiene retorno.

Administrar los recursos económicos de una entidad pública es similar. Para elevar el nivel de vida de la sociedad necesitamos producir más bienes y servicios, y para lograr ello requerimos ejecutar proyectos de inversión con lo cual, mediante el incremento de los impuestos, recuperemos el dinero y volvamos a invertirlo. Si se destina dinero únicamente a proyectos no productivos, no solo no habrá retorno del dinero sino también se acabará lo que se tiene. Eso es lo que le ha pasado al Gobierno Regional de Áncash: ha invertido en proyectos para recibir el aplauso del electorado.

Es importante comprender que las instituciones públicas, aun cuando tienen un presupuesto aprobado, no tienen garantizado el ingreso de dinero establecidos en ese documento. Ello depende de factores tales como la cantidad vendida de los minerales o recursos naturales, el precio a nivel internacional, el tipo de cambio, la inflación y otros. Por estas razones, el ingreso presupuestado no siempre se cumple exactamente, solo es un estimado o sencillamente se presupone que así va a ocurrir. Exactamente igual le sucede a un comerciante: no siempre tiene los mismos ingresos monetarios todos los meses, está sujeto a diversos acontecimientos tales como la cantidad vendida, la estacionalidad, el precio, promociones, competencia, etc.; no por tener ingresos diferentes cada mes significa que le han recortado su ingreso el mes que obtuvo menos dinero. La única forma de tener un ingreso fijo es siendo trabajador cuya remuneración mensual está definida. Los comerciantes, las empresas y las entidades públicas no tienen esa condición.

La realidad es dura, hoy no tenemos dinero, se acabó la fiesta. Entender que nuestra capacidad de gasto es menor porque el nivel de ingreso de dinero ha disminuido lleva a complicaciones sociales. Las expectativas políticas atormentan, sobre todo si desea volver a ganar las elecciones. En estos momentos, antes de participar en el proceso electoral que se avecina, debe servir para conocer las medidas correctivas que debe aplicar el presidente regional de Áncash con el propósito de mejorar la administración. De no pronunciarse, resultará significativo escuchar su opinión al actual vicepresidente regional. Él, finalmente, va a ser la persona que sobre sus hombros cargará la actual caótica situación económica que atraviesa el Gobierno Regional de Áncash.


Mg. Econ. Luis Luna Villarreal

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