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jueves, 24 de noviembre de 2011

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Fujimori: El Indulto en Debate


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La familia Fujimori ha pedido un documento similar, todavía no entregado, para iniciar trámite del indulto.

Alto riesgo de reaparición de la lesión cancerosa y empeoramiento de transtorno depresivo son centrales en informe del INEN solicitado por el Poder Judicial. Dentro del Nosocomio también hay debate. "Cáncer está completamente controlado", señala un miembro de la junta médica evaluadora.

Un debate nacional sobre el destino de Alberto Fujimori espera a la vuelta de la esquina. Una Junta Médica celebrada a pedido de una jueza anticorrupción en el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas (INEN) llega a importantes conclusiones sobre su estado de salud. El trámite, además, demuestra que ya hay una iniciativa puesta en marcha desde el mismo Poder Judicial.

En oficio del 4 de noviembre último, el doctor Gustavo Sarria Bardales, jefe institucional del INEN, responde al pedido de la jueza Ena Daysi Uriol Alva. Allí se da a entender que el INEN envió el 25 de octubre, también por pedido de la jueza, informes emitidos por el jefe de la Unidad de Salud Mental del Instituto y del jefe del Departamento de Neurocirugía Oncológica.

Dos de los apartados del nuevo diagnóstico de la junta son clave: “cáncer de lengua operado, y recurrencia tratada con alto riesgo de recidiva”. Esto significa que es alto el riesgo de reaparición de la lesión cancerosa. Más importante aún puede significar el “trastorno depresivo en tratamiento farmacológico y psicoterapéutico con evolución tórpida, de pronóstico reservado”, lo que quiere decir que desde que le fue diagnosticada esa condición el proceso ha ido en deterioro.

CARETAS consultó con fuentes cercanas a Alberto Fujimori, quienes confirmaron que la familia no ha recibido estos informes a pesar de haber solicitado documentos similares. “El INEN los está aguantando”, especuló la fuente.

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“Requiere control estricto y periódico”. En oficio del 4 de noviembre último, el doctor Gustavo Sarria Bardales, jefe institucional del INEN, responde al pedido de la jueza anticorrupción Ena Daysi Uriol Alva con las recomendaciones de la Junta Médica.

Como se recuerda, el ex parlamentario Santiago Fujimori reconoció en octubre pasado que la familia del ex presidente pidió al INEN los certificados en cuestión para solicitar el indulto presidencial, aunque añadió que el propio Alberto no se encontraba de acuerdo por considerarse inocente de los crímenes por los que fue sentenciado a 25 años de prisión.

Más recientemente, el 5 de noviembre, Keiko Fujimori reiteró “la intención que él tiene de conseguir su libertad a través de la vía judicial”, pero aclaró que, dado el caso, “yo pediría el indulto” a pesar de la oposición de su padre. Su baja de peso, de 80 kilos a unos 62, es notable.

En la junta médica participó el primer nivel directivo del INEN: Juan Postigo Díaz, del departamento de Cabeza y Cuello, Eduardo Payet de Abdomen, Luis Castillo Bravo de Medicina Crítica, Fernando Barreda Bolaños de Especialidades Médicas, Enrique Orrego Puelles de Neurocirugía, Enrique Ruiz Mori de Cardiología, Hugo Lozada Rocca de Salud Mental y Daniel Arbaiza Aldazabal de Neurología.

El diagnóstico también incluye “quiste simple del páncreas en observación”, “enfermedad diverticular colónica y gastritis crónica moderado-controlada”, “hipertensión arterial controlada con insuficiencia vascular periférica en tratamiento” y “traumatismo encefalocraneano con evolución neurológica favorable”. Lo último resultó una secuela de la caída de la cama que Fujimori sufrió en la madrugada del pasado 13 de octubre.

Para los círculos de la familia consultados, sin embargo, los acápites 1 y 3, correspondientes al cáncer y la depresión, “son la parte medular” de la argumentación y “con eso debería salir”.

La comisión de gracias presidenciales es conformada por cinco miembros y sesiona aproximadamente cada 15 días. Sus integrantes visitan semanalmente los distintos penales para informar a los internos y sus familiares sobre los pasos a seguir para determinar si son sujetos del beneficio.

Su presidente es Óscar Ayzanoa Vigil, nombrado el pasado 25 de agosto. Abogado de la Universidad Católica, fue consultor de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, el INPE, la Defensoría del Pueblo y la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. También nombrados por el Ministerio de Justicia del actual gobierno son María Vargas Valcárcel, Víctor Arroyo Cuyubamba y Fernanda Ayasta Nassif. Llamativamente, la representante del Presidente de la República, Carmen Ortega Paredes, quien es abogada de la Universidad de San Martín de Porres, fue nombrada por el gobierno aprista en agosto de 2010, pero fue ratificada.

El pasado 6 de noviembre, el presidente Ollanta Humala declaró que todavía no había un pedido formal de indulto para Fujimori pero reiteró que “por un acto humanitario, nadie debe morir en la cárcel”.

El cardenal Juan Luis Cipriani fue más allá la semana siguiente y consideró que “una reconciliación pasa por reflexionar sobre la conveniencia de ese indulto. Su salud está sumamente deteriorada. El indulto es una gracia que tiene el Presidente de la República a la que no tiene que dar cuenta a nadie sino a su propia conciencia”.

En los últimos días del gobierno anterior se especuló frenéticamente en la prensa que Alan García haría efectivo el indulto antes de dejar el poder. García había dicho en un consejo de ministros que no dejaría de ninguna manera que Fujimori “muera en prisión”, pero luego le hizo saber al gobierno entrante que le dejaría la decisión.

En el artículo 22 del reglamento de indultos presidenciales, esta gracia es permitida cuando, pese a padecer enfermedades no terminales, la naturaleza de las condiciones carcelarias puedan colocar en grave riesgo la salud del interno.

En junio pasado, el doctor Hugo Lozada, jefe de salud mental del INEN y uno de los firmantes del último informe, declaró que “es una persona que se podría morir en cualquier momento”.

Advirtió que su calificación como paciente “de alto riesgo” deriva de la baja de defensas, que a su vez puede allanar la multiplicación de células cancerígenas.

Pero el debate también se libra entre las paredes del nosocomio y no todos piensan igual. CARETAS contactó a otro de los médicos involucrados en la evaluación quien solicitó mantener su identidad en reserva. Según su versión, es el doctor Lozada “el único que da la contra. El cáncer de lengua que lo aquejaba está completamente controlado. Lo mismo sucede con su gastritis, hipertensión, quistes y obstrucciones venosas periféricas. Toma antidepresivos y está apto físicamente”.

Y el especialista confirma el interés judicial en la situación del ex presidente: “Cada vez que un Juzgado pide un informe médico cada especialista hace el suyo y lo remite a la autoridad competente. Hemos realizado una gran cantidad de informes sobre el paciente Fujimori”. (Enrique Chávez)

El Caso de Leguía


Aunque no exactamente comparable, imposible no traer a colación la historia del ex presidente Augusto B. Leguía. Ensalzado al extremo durante su oncenio, luego defenestrado por Luis Sánchez Cerro, Leguía fue encarcelado en el Panóptico y luego la isla San Lorenzo. Con atención médica casi inexistente para sus dolencias renales, fue trasladado al Hospital Naval, donde pasó sus últimos días. Murió en 1932, a los 69 años y con poco más de 30 kilos.


FUNETE : REVISTA CARETAS

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