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sábado, 4 de agosto de 2012

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Premier Juan Jiménez tras Discurso de Humala


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Ministros Cateriano y Jiménez con equina escolta luego del discurso presidencial del 28 de Julio.
La mano del premier Juan Jiménez Mayor se hizo sentir cuando impulsó una ofensiva comunicacional tras las críticas al discurso de Fiestas Patrias del Presidente Ollanta Humala. Los desafíos requerirán de traducción más fina. Las primeras planas de los diarios del domingo reclamaban por su duración, que arañó las dos horas. El diario Correo añadió que fue muy general. Pero en realidad se trató de todo lo contrario. De hecho, la enumeración específica llegó a niveles exhaustivos.
“No soy mago”, respondió frustrado Humala a la prensa ante la andanada durante el desfile militar, al día siguiente.
Jiménez, mientras tanto, coordinó de inmediato la respuesta del gabinete. Como pocas veces se ha visto durante este gobierno, los ministros salieron a la prensa para desenrollar el papiro presidencial y comenzar a desmenuzarlo en sus proyectos sectoriales.
Luis Miguel Castilla (MEF), Pedro Cateriano (Defensa), Carolina Trivelli (Inclusión), Wilfredo Pedraza (Interior), Patricia Salas (Educación), Energía y Minas (Jorge Merino), Carlos Paredes (Transportes y Comunicaciones) y Eda Rivas (Justicia) iniciaron la ofensiva comunicativa y cada uno ofreció más de una entrevista. La evaluación está por asentarse pero de saque presenta un estilo distinto, con énfasis en la comunicación, que Jiménez trazó la semana pasada entrevistado por esta revista.
El circuito de la escobita nueva lo terminó de repasar el ex presidente regional de Junín, Vladimiro Huaroc, que como adelantó CARETAS 2242 fue finalmente elegido en la nueva Oficina de Diálogo y Sostenibilidad de la PCM, que reemplaza a la más ásperamente llamada Unidad de Prevención de Conflictos.
La noche del 27 de julio, Humala y su esposa Nadine Heredia se sentaron para meterle tijera al borrador del discurso escrito con la ayuda de asesores palaciegos. En ese momento la lectura bordeaba las tres horas.
Como hizo con el gabinete, Humala buscaba “recentrar” su gobierno. Pero pesó en contra que, a diferencia de los planes iniciales que contemplaban un relevo en la quincena del mes, el cambio del gabinete se produjo apenas cinco días antes del 28. La idea era que el nuevo Consejo de Ministros delineara su personalidad política antes del mensaje, pero al final todo fue apretado en la misma semana. De todos modos, Humala lo consideró preferible a pronunciar su discurso acompañado de un modelo ministerial con la fecha de caducidad ya vencida.
Aunque alguna razón tenía, el martes 31, la calificadora de riesgo Moody’s también le recordaría que el carrusel ministerial, que en su gobierno marca un récord (CARETAS 2242), también afecta el riesgo crediticio del país.
En su versión inicial, el discurso insistía en ideas conceptuales como la de la “transformación productiva” de la Economía y profundizaba en la intención del desarrollo del polo petroquímico. Al final, primó el inventario detallado. Humala se sentía más seguro por el lado de la gestión que de las grandes ideas políticas. Del mismo modo, los ministros más influyentes pugnaban por que apareciera la mayor cantidad posible de datos.
Humala comenzó con una introducción que también sonaba a justificación sobre los vaivenes de La Gran Transformación y la Hoja de Ruta (“me reafirmo en lo medular de mi propuesta…”, “la saludable ambición de querer hacer las cosas con celeridad” truncada por un Estado con muchas falencias).
Puso por delante los programas sociales, a los que les dedicó el capítulo inicial pero que también reaparecieron en los siguientes, referidos a Salud y Educación. Pecó en los detalles al describir próximos programas de rescate de niños y adultos en la calle, la construcción de los Centros Emergencia Mujer, las “Rutas Solidarias” con entregas de bicicletas para estudiantes y 190 “Tambos” en zonas rurales y remotas. Pero también prometió reducir la pobreza del 27% de la actualidad al 15% en 2016.
Cifró en S/.7 mil millones las políticas de estímulo financiero para hacerle frente a la complicada coyuntura internacional y estimó en US$ 30 mil millones la cartera potencial de proyectos mineros a ejecutarse durante su mandato. También anunció la recaudación adicional de S/.1,246 millones en virtud a la modificación del impuesto a las mineras y reiteró su confianza en llegar a los S/.3 mil millones por ese concepto al final de su gobierno. La cifra ha sido puesta en cuestión por el ex congresista Javier Diez Canseco, quien ha calculado que en realidad no pasaría de los S/.2 mil millones.
Humala destacó la propuesta para reformar el SNIP, que incluirá la posibilidad de capacitar al personal de los gobiernos regionales con dinero de canon y reducir a la mitad los tiempos de aprobación de proyectos.
También subrayó que la inversión pública declarada viable se elevó en 130% en el primer semestre frente al mismo período del año pasado, con un total de S/.22 mil millones.
En términos de seguridad ciudadana, cabe mencionar el próximo mejoramiento de comisarías por un monto de S/.600 millones, a lo que se suma los anuncios posteriores hechos por Pedraza.
También pasó relativamente desapercibida la asignación de S/.140 millones para las reparaciones colectivas e individuales a las víctimas de la violencia política, lo que beneficiará a 21 mil ciudadanos y 223 comunidades más.
En materia ambiental, anticipó la propuesta de reformas normativas para actividades extractivas, que es un pendiente sobre el que ha llamado reiteradamente la atención el ministro Manuel Pulgar Vidal. Muy comentada ha sido la anunciada reforma constitucional para incluir el derecho al agua. Es de esperarse que el debate incluya la política de Estado en torno a la materia recientemente aprobada, con bajo perfil, por el Acuerdo Nacional.
Sobre inversiones mencionó el nuevo reglamento de ley de obras por impuestos y las 100 mil hectáreas que se espera ampliar en la frontera agrícola con los proyectos de irrigación. Pasó por alto que, al menos en el caso de Olmos, al gobierno se le pasó el tren gracias a un esquema que subsidiaba de modo millonario a los más poderosos y ha terminado, por el momento, en un fracaso (CARETAS 2224).
Problemas también comienza a tener el gobierno con lo que Humala apenas esbozó como el “relanzamiento de la relación con el magisterio” pero que, en las declaraciones posteriores de la ministra Salas, se confirmó como el reemplazo y unificación de la Ley de Carrera Pública Magisterial (CPM) con la proyectada Ley del Desarrollo Docente.
Salas explica que actualmente unos 55 mil docentes se han integrado o están en vías de hacerlo a la CPM, mientras que 225 mil quedan fuera del nuevo sistema. Lo que se ha anunciado es que el aumento salarial se producirá a partir de este año para todos por igual, excepto que se mantiene la diferencia a quienes ya habían empezado a escalar por méritos en la CPM. Se incorporarían mecanismos de evaluación, dándole más peso al desempeño del profesor en el aula. No se darán cifras ni detalles hasta que el Consejo de Ministros apruebe el proyecto de ley.
El especialista León Trahtemberg considera que “no se está anulando la CPM en el sentido conceptual, sino que se está ampliando para incorporar a los de la ley del profesorado antigua, aprovechando para pulirla y evitar que existan dos leyes distintas. No creo que sea peor que antes, es muy probable que las cosas estén mejor”.
En cambio, el ex viceministro de Educación Idel Vexler ha salido con la pierna en alto y no ve razones sustantivas para liquidar la CPM, “salvo que se quiera complacer al SUTEP y la facción radical del Conare. Durante un año la ministra los ha complacido. Ha parado la capacitación docente, está queriendo cambiar el currículo escolar, ha parado varios programas educativos y el plan lector está debilitado. Ellos deben estar muy contentos”. Calcula que cualquier nuevo inicio tomará al menos tres años. Ahí y en el Congreso (ver nota aparte), el Ejecutivo encuentra sus desafíos inmediatos.

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